Haz click sobre el icono de configuración o el cuerpo del capítulo para ver las opciones
Importante: Fusion con Manhuako

Luego de una charla con la gente de Manhuako, decidimos fusionarnos. Esto significa que dejaremos la pagina y comenzaremos a subir todo el contenido en:

Para cualquier consulta o mas informacion, envia un mensaje por Discord.

Capítulo 171: ¿Me convertí en el último emperador de una nación caída?

Habiendo confirmado que Rusia estaba sumida en sus problemas internos, el frente oriental permanecería en calma por un tiempo. Sin embargo, así son los asuntos del mundo: cuando un lado se calma, el otro siempre termina armando un alboroto.

—¡Majestad, un mensaje de la República de Italia……!

—¿Un mensaje? ¿Acaso pretenden arrastrarse de nuevo bajo nuestro mando? Vaya…… Garibaldi aguantó bastante tiempo…….

No era eso. Garibaldi era un loco mucho más honesto de lo que yo había imaginado.

—N-no es eso, Majestad…….

—¿Eh? ¿Entonces qué es?

—……Para el próximo domingo…….

—¿Qué cosa?

—D-dicen que si para el próximo domingo no entregamos el control de Módena, Parma y el Gran Ducado de Toscana a la República de Italia, y si no cedemos los territorios austriacos en la península italiana a la República a la brevedad…….

—¿Si no lo hacemos?

—…….

Henry no terminó la frase, pero no era difícil adivinar lo que quería decir.

—……Sabía que era un tipo razonablemente demente, pero no sabía que era un loco de remate.

Se podría decir que me habían asestado un golpe. Si al menos Cerdeña me hubiera enviado un ultimátum así, habría vigilado un poco para ver si Francia se movía, pero…….

—¿Italia? ¡¿Italia?! ¡Italia!

—¿Majestad……?

Unos tipos que no tenían amigos ni respaldo, aparte de nosotros, me habían enviado un ultimátum. Por supuesto, yo planeaba enviar tropas en el momento adecuado para anexarlos o establecer un gobierno títere conveniente, pero ser golpeado por la espalda de esta manera me dejaba perplejo.

—Tanto los rusos como los italianos…… no entiendo por qué estos tipos que no tienen nada son los primeros en adelantarse y crear un pretexto.

—…… ¿Desea que convoque a una reunión de gabinete?

—Sí, diles al Primer Ministro y a los ministros que se reúnan en la oficina en una hora para tomar una taza de té sencilla.

—Sí, Majestad.

—Fuu…….

Abrí un poco la ventana para tomar aire fresco mientras meditaba qué clase de pensamiento había dado lugar a tales palabras. Por mucho que Austria tuviera que preocuparse por la guerra con Prusia y le prestara menos atención a este lado, eso no significaba que ellos pudieran luchar de igual a igual contra nosotros.

Incluso siendo generosos, el poder nacional de la República de Italia, sucesora de la República Romana, parecía insuficiente no solo contra Austria, sino incluso contra Cerdeña. No es que gestionaran eficientemente su vasto territorio y población, ni que hubieran desarrollado la industria manufacturera lo suficiente.

«¿Con qué clase de confianza hicieron esto……?».

Intenté entender sus intenciones con sentido común, pero era simplemente incomprensible. Siendo así, solo quedaba una respuesta.

«¿Acaso Francia volvió a intervenir?».

Eso significa que tenían una facción cuidándoles las espaldas. De ser así, la posibilidad más alta era que fuera Francia, intentando recuperar de cualquier manera su influencia en Italia.

«Nah, no puede ser…….».

¿Francia, que no puede alzar la voz por estar pendiente del Reino Unido, apoyaría abiertamente a Italia para aferrarse a las piernas de Austria?

«Bastardos astutos…….».

Los franceses, que alguna vez dominaron Europa, eran una estirpe que aspiraba a una Francia grande y fuerte, jugándose la vida por el prestigio nacional. Debido a ello, el estilo diplomático francés consistía en ejercer una fuerza poderosa sobre los países vecinos para obtener ventaja basándose en el temor. De hecho, la mayoría de las naciones europeas eran así.

Pero ahora, el emperador francés Napoleón, al verse incapaz de realizar tales maniobras debido a la intervención británica, parecía haber usado su astucia para encontrar una vía de escape.

—Sss…… con que así vamos a jugar.

Napoleón no solo intentaba frenar el crecimiento de Austria, sino que pretendía empujarnos al abismo. Después de todo, el crecimiento de Austria representaba una gran amenaza para Francia, que ambicionaba la hegemonía en el continente europeo.

«Parece que elegir el bando equivocado es una tradición de la familia Bonaparte».

Pero Napoleón había elegido mal el bando. Y lo había elegido muy mal.

* * *

—Se lo digo una vez más, sea un reino o una república, nuestro único deseo es que Italia se unifique lo antes posible para terminar con este caos.

—Ya veo.

Garibaldi estaba frente a un diplomático francés que le lisonjeaba frotándose las manos efusivamente ante sus ojos. El bando francés se mostraba sospechosamente humilde, manifestando su voluntad de intimar con él y con la República de Italia. Prometieron suministros militares para armar al ejército de la República de Italia e inversiones masivas para reactivar la industria.

«¿Basándose en qué?».

Incluso a sus ojos, la República actual apenas había calmado un poco el caos tras el golpe de Estado; era difícil ver un futuro claro. Inmediatamente, la deuda que debían pagar a Austria ya equivalía a casi diez años de ingresos de la República.

«En esa situación, nos presionan para que ataquemos a Austria y completemos la unificación de Italia, eh…….».

No era difícil darse cuenta de que era una estratagema de Francia para empujarlos a una guerra contra Austria. Para empezar, el embajador francés ni siquiera se esforzaba por ocultarlo.

«Mmm…… convertirme en un peón de Francia y armar un escándalo contra Austria…….».

Desde la perspectiva de Garibaldi, no era una mala propuesta. De todos modos, para la unificación de Italia, tarde o temprano tendría que enfrentarse a Austria al menos una vez. Que Francia apoyara eso desde atrás y prometiera ayudar en la reconstrucción y el desarrollo económico posterior era una oferta imposible de rechazar. Solo que…….

—¿Acaso no seremos nosotros, la República, quienes cargemos con todas las pérdidas si ustedes cambian de opinión más adelante?

—Jajaja…… por supuesto que puede pensar así. En París también nos preocupaba que surgiera ese problema, por lo que hemos preparado algo de antemano.

—¿Qué han preparado?

Lo que el embajador francés le entregó fue una lista detallada de diversos suministros necesarios para la guerra.

—Si Su Excelencia se une a nosotros, estos bienes entrarán por el puerto de Ostia en una semana.

—…… Esto parecen suministros militares que ustedes han acumulado para la guerra.

—Ha visto bien. Tal como dice Su Excelencia, estos son bienes que nuestro ejército francés ha reunido para una guerra contra Austria, pero……. Su Majestad el Emperador de nuestra nación juzgó que Su Excelencia los necesitaría más.

A Garibaldi no le gustaba para nada la imagen de Francia empujándolos abiertamente…… pero no tenía muchas opciones. Ahora que Austria libraba una batalla contra Prusia era la oportunidad para completar la unificación italiana.

—Preparen cinco veces esta cantidad en dos meses.

Juzgando que Francia también querría aprovechar esta oportunidad y no podría abandonarlos, Garibaldi apostó audazmente por la victoria de la República.

—¿C-cinco veces dice?

—Para que la República luche contra Austria, incluso eso será insuficiente.

—…… Lo consultaré con mi país.

¿Cuál fue la respuesta de Francia ante esto?

—No es algo tan difícil…… denle lo que pida, sin importar cuánto sea.

Por supuesto que fue un sí. Desde la posición de Napoleón, no le importaba cuánto gastar si con ello lograba el colapso del Imperio Austriaco, que amenazaba la hegemonía francesa en Europa.

—Ya que estamos, aviven un poco a los de Cerdeña para que ayuden a la República de Italia.

—¿Eh? Pero…… esos dos son prácticamente enemigos mortales, ¿cree que unirán fuerzas?

—Incluso los ratones que pelean por comida se unen frente a un gato.

Napoleón estaba convencido. Ahora que Austria luchaba contra Prusia jugándose el destino nacional, todos aquellos que habían estado esperando su oportunidad bajo sus pies se levantarían al unísono.

—Nosotros solo tenemos que darles un pequeño empujón desde atrás.

Napoleón III, dictador y emperador del Imperio Francés, sonrió con más brillo que nunca.

—¡Podemos resolver los asuntos sin siquiera ensuciarnos las manos, qué plan tan maravilloso!

—¡Ciertamente la sabiduría de Su Majestad es un arte que nadie puede igualar!

—Jojo, ¿por qué dices tanto?

Ante los halagos de sus ministros, las comisuras de los labios de Napoleón se elevaron. Y al mismo tiempo, varios planes para poner en aprietos a Austria surgieron uno tras otro. Por ejemplo…….

—Sería bueno solicitar formalmente a Rusia que despliegue tropas en la zona fronteriza.

—¿Eh? P-pero…… ahora el Reino Unido vigila atentamente nuestra relación con Rusia…….

—Jojo, ¿cuándo dije que atraeríamos a Rusia? Solo he dicho que desplieguen tropas en la frontera para amenazar la región oriental de Austria.

—Ah…… ¿no es una petición de participación en la guerra?

—Así es. De todos modos, yo tampoco deseo que ellos participen.

Napoleón intentó sacudir a Austria moviendo a los países vecinos en lugar de a Francia, que no podía moverse adecuadamente bajo la vigilancia británica, y esto se llevó a cabo de forma secreta y rápida.

* * *

Mientras Napoleón extendía sus manos por doquier con la única idea de derribar a Austria. En una pequeña ciudad polaca llamada Lodz, se libraban feroces batallas día tras día.

—Excelencia, la línea de defensa oriental está en peligro, me parece que debemos desplegar reservas adicionales.

—¡Hace tiempo que desplegamos todas las tropas disponibles! ¡¿De dónde se supone que voy a sacar más refuerzos?!

El 4.º Cuerpo del Ejército Prusiano estacionado en Lodz estaba desbordado intentando repeler la ofensiva de la alianza Imperial-Polaca que llegaba de todas direcciones. Si se descuidaban un momento, se abría un hueco en el frente, por lo que estaban frenéticos intentando cubrir esos espacios.

—Pretendo crear una unidad nueva combinando a los soldados que fueron enviados a la retaguardia por heridas y a las tropas que están en proceso de reorganización.

—…… ¿Dices que usarás como reserva una combinación de heridos y unidades a medias?

—Sí, Excelencia.

El Teniente General Guillermo frunció el ceño con descontento ante las palabras del Jefe de Estado Mayor, Moltke.

—¿Acaso no eres tú quien mejor sabe que, por mucho que exprimas a las unidades así, ellos no podrán ejercer una capacidad de combate adecuada?

—Es posible tapar los huecos vacíos del frente.

—Fuu…… ¿No sería mejor rendirse llegado este punto? Si resistimos ciegamente esperando un apoyo que no sabemos cuándo llegará, solo aumentarán las bajas.

La balanza en el corazón del Teniente General Guillermo ya se inclinaba fuertemente hacia la rendición. Su pensamiento era que, en una situación donde faltaban suministros y aún más tropas, no traería nada bueno esperar con el cuello estirado a unos refuerzos que no se sabía cuándo vendrían.

—¡Excelencia, como soldado de Prusia, debe resistir hasta el final sin rendirse, por muy difícil que sea la situación!

Sin embargo, el pensamiento de Moltke era un poco diferente. Según lo último que había oído, los refuerzos que partieron de Prusia estaban enfrentándose al enemigo a unos dos días de distancia de Lodz. Eso significaba que, por tarde que fuera, los refuerzos podrían llegar a Lodz dentro de esta semana, por lo que si resistían hasta entonces, la victoria sería de Prusia.

—¡Por lo tanto, solo falta aguantar un poco más!

—Vaya, ¿acaso no consideras las vidas de los soldados que morirán durante ese tiempo?

—…… Es un daño asumible.

—Vaya…….

El Teniente General Guillermo suspiró ante sus palabras. Como soldado prusiano, las palabras de Moltke no tenían ni un solo error. Sin embargo, como general que comandaba a un ejército, sus palabras eran una declaración irresponsable para salvar las apariencias sin pensar en las consecuencias.

—Escucha, Jefe de Estado Mayor, aunque aniquilemos a todas nuestras tropas aquí y ganemos…… ¿sería eso una verdadera victoria?

—Excelencia…….

—¿Y después de obtener una victoria heroica con la ayuda de los refuerzos? ¿Qué clase de acciones crees que podrá tomar nuestro cuerpo de ejército después de eso?

—…… Eso se soluciona reorganizándonos en la retaguardia.

—Exacto. Y mientras nosotros somos desplazados a la retaguardia, un cuerpo de ejército completo habrá desaparecido del frente.

Moltke se dio cuenta de lo que él trataba de decir.

—¿Se refiere a que el frente quedará vacío?

—No solo vacío, se podría decir que se abrirá un agujero enorme en un lado.

—Pero eso es una conjetura demasiado extrema…….

—¡¿Acaso después de ver a esos tipos que presionan esta ciudad te atreves a decir que es una conjetura extrema?!

Tal como decía el Teniente General Guillermo, la alianza que atacaba Lodz no daba ni un momento de respiro y presionaba al ejército prusiano. Ya fuera el ejército polaco o el imperial, en cuanto tenían oportunidad concentraban tropas y potencia de fuego para golpear todas las zonas de la línea de defensa, por lo que las tropas de élite de las que Prusia se enorgullecía se consumían sin cesar. ¿Pero qué pasaría si eso no se limitaba a una sola ciudad, sino que ocurría en todo el frente?

Ante los ataques enemigos que continuaban cada día, Prusia sufriría pérdidas de tropas y consumo de suministros inmensos en cada ocasión. Si pasaba un día, dos días…… un mes, medio año, ¿podría Prusia seguir llevando a cabo la guerra en ese entonces?

—¡Si luchamos así no medio año, sino solo un mes, los hombres de Prusia se extinguirán y nuestro gobierno caerá en la bancarrota al no poder soportar el déficit!

—……!

Ante las palabras del Teniente General Guillermo, Moltke sintió un hormigueo como si le hubieran dado un martillazo en la nuca. Hasta ahora solo se había concentrado en ganar la batalla y no había pensado en absoluto en los asuntos de la patria. El Teniente General Guillermo señaló ese punto de Moltke y lo reprendió severamente.

—Si te graduaste de la academia militar, sabrás que la guerra es, al final, una extensión de la política.

—Sí, Excelencia.

—Desde ese punto de vista, ¿qué ganará Prusia con esta guerra y qué es lo que ha perdido? No, antes de eso, ¿has pensado en el impacto que tendrá el resultado de esta batalla sobre Prusia?

—…….

Moltke, que no había pensado en tales cosas, cerró la boca en silencio. El Teniente General Guillermo suspiró ante su imagen, se dejó caer en la silla y dejó su bastón de mando.

—Fuu…… aun así, tus palabras no están del todo erradas, así que esperaremos tres días más.

—Excelencia…….

—Recuerda, son exactamente tres días. Después de eso, pase lo que pase, el 4.º Cuerpo se rendirá al enemigo.

Él ya había tomado su decisión.

1.8
Traído por
¡Comparte esta novela y muestra tu apoyo al equipo de traducción!