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Importante: Fusion con Manhuako

Luego de una charla con la gente de Manhuako, decidimos fusionarnos. Esto significa que dejaremos la pagina y comenzaremos a subir todo el contenido en:

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Capítulo 14: Los llaman El-sung Man

La primera asamblea no parecía haber salido del todo mal.

Se realizó el control de asistencia y se asignaron los grupos. Las aproximadamente 260 personas, ya vestidas con sus uniformes de gimnasia, se reunieron en el gran auditorio para la ceremonia inaugural.

—A continuación, daremos inicio a la ceremonia de ingreso para la capacitación de nuevos empleados del Grupo El-sung del primer semestre de 2018. El director del centro de capacitación dirigirá unas palabras.

Tras el anuncio del presentador, una figura emergió desde los laterales del escenario. Se colocó frente al estrado y aguardó a que el moderador le cediera la palabra.

—¿Cómo están?

?¿Cómo están??

—¡Sus voces se escuchan bajas! ¡Las voces de los nuevos empleados del Grupo El-sung! ¿Es esto lo mejor que pueden hacer? ¡¿Cómo están?!

?¡¿CÓMO ESTÁN?!??

Cuando las voces de las 260 personas resonaron con fuerza por todo el auditorio, una sonrisa satisfecha apareció en el rostro del director.

—Soy Yoon Seong-mok. Hasta el año pasado trabajé como director ejecutivo en la división de negocios principales de El-sung Electronics, y a principios de este año fui nombrado director de este centro de capacitación del Grupo El-sung. Es un verdadero placer conocerlos a todos.

Era un hombre que aparentaba estar a finales de sus cincuenta. En el Grupo El-sung —donde prevalece la llamada “generación Saojeong”, según la cual la mayoría de los puestos desaparecen a partir de los 45 años—, el hecho de que él aún ocupara un cargo relevante a esa edad demostraba sin lugar a dudas que pertenecía a la élite.

—Pienso de esta manera: ustedes, por ahora, han cumplido su sueño. ¿Es así?

?¡Sí!?

—El Grupo El-sung es una de las cinco mejores empresas de Corea del Sur y forma parte de las 500 empresas más importantes del mundo. Entraron aquí superando una competencia de doscientos a uno. Pueden sentirse orgullosos. ¡Dénse un aplauso a sí mismos como muestra de felicitación!

Un aplauso entusiasta estalló en el salón. Tae-seok también asintió, de acuerdo con las palabras del director, y aplaudió con convicción.

Entonces, su compañero de cuarto, Kang Min-yong, le susurró:

—Habla muy bien.

—Sí. Eso parece.

El director prosiguió:

—Nuestro grupo no tuvo un comienzo fácil. En los difíciles años sesenta, empezamos trayendo tecnología desde Japón. ¿Saben cuál fue el lugar que fabricó el primer refrigerador en nuestro país? ¡Quien lo sepa, que levante la mano!

Un participante alzó la mano al instante:

—¡Es El-sung Electronics!

El director respondió con una amplia sonrisa:

—¿Cuál es tu nombre?

—Soy Seo Min-woo.

—¡Démosle todos un aplauso a nuestro empleado Seo Min-woo!

Tras los aplausos, continuó:

—Cuando se fabricó por primera vez un refrigerador en nuestro país, ¿cuántos intentos fallidos creen que hubo? Tomó nada menos que cuatro años. En aquel entonces, no saben lo caro que era. Pero ahora… ¿hay alguna casa que no tenga refrigerador?

Sus palabras trazaban con orgullo el nacimiento, la historia y la proyección futura del Grupo El-sung. Luego llegó al punto clave:

—¡Bien! A partir de hoy, ustedes ya no son simples empleados. Todos son “El-sung Man”. Desde que entran a este centro de capacitación hasta que salen, así serán llamados. ¿Entendido?

?¡Sí!?

—¡Entonces, El-sung Mans! Descansen bien hoy y, a partir de mañana, avancemos con entusiasmo por nuestro Grupo El-sung.

?¡Sí!?

—Buen trabajo a todos.

Al regresar al alojamiento, los nuevos empleados debieron organizar turnos de guardia bajo un sistema de autogestión. Los mentores guía les explicaron cómo adaptarse a la nueva rutina.

—Ya son las diez de la noche. A partir de ahora, se turnarán para realizar guardias de espera de una hora cada uno. Organizaré los turnos del edificio B para esta semana. Así que, El-sung Man que desee ser líder de equipo del edificio B, por favor levante la mano.

Varios alzaron la mano. Tae-seok también lo hizo, pero el mentor guía eligió al candidato de mayor edad.

—El señor Kang Min-yong ha sido designado líder de equipo del edificio B. El periodo dura una semana; transcurrido ese tiempo, podrá continuar o no según la votación a favor o en contra de los miembros del equipo. También es posible renunciar voluntariamente. ¿Entendido?

?¡Sí!?

—De ahora en adelante, la respuesta será “El-sung” en lugar de “sí”. ¿Entendido?

?¡El-sung!?

Tae-seok regresó a su habitación junto con los demás del edificio B. Quizá por ser el primer día, sentía cierta inquietud. Aunque tenía ganas de conversar porque se aburría, su compañero de cuarto —ahora líder de equipo— estaba ocupado, y él se quedó solo.

‘¿Qué debería hacer? ¿Me doy una ducha primero?’

Ahora que lo pensaba, no había baño dentro de la habitación. Tampoco regaderas ni cocina. Era vida comunitaria pura.

‘Uhm…’

Baños compartidos, lavabos compartidos, regaderas compartidas, lavandería compartida. Aunque decían que había cámaras de seguridad en los pasillos, la privacidad era casi inexistente.

Sin embargo, aquello no era nada nuevo para Tae-seok. En las obras de construcción, era habitual no poder asearse. Había dormido siestas sobre cartones apoyados en paneles sándwich y comido fideos jajangmyeon en sitios llenos de polvo.

Así que fue a las regaderas compartidas y se duchó sin darle más vueltas. No había tanta gente como esperaba. Tal vez por timidez o por falta de costumbre con este estilo de vida, muchos aún no se atrevían. Pero una cosa era segura: bastantes no estaban acostumbrados a la convivencia colectiva.

Y los mentores guía recorrían los pasillos con ojos de lince, observándolo todo para evaluar justamente eso.

Tras asearse, Tae-seok regresó a la habitación, se sentó al escritorio, encendió la lámpara y leyó el folleto informativo del centro de capacitación.

A las 10:30 de la noche, ya era hora de dormir. Pero en ese momento entró Kang Min-yong, y Tae-seok le preguntó con una sonrisa:

—¿Ya terminó todo?

—No, no es eso. ¿Podrías llenar esto por mí?

—Uhm… es una encuesta.

—Sí. Tengo que repartirlas todas ahora.

—Ah, está bien. La llenaré. ¿Quiere que lo ayude?

—No es necesario. Tú duerme primero, Tae-seok. Es algo que yo elegí hacer, así que me encargaré.

—Sí. Entendido.

A la una de la madrugada, Kang Min-yong entró por fin. Tae-seok, despertado por el ruido de la puerta, le dijo:

—¿Terminó justo ahora?

—Ah… hay mucho más trabajo de lo que pensaba.

—Debí haberlo ayudado.

—No. Es algo que yo elegí, así que debo hacerlo yo. ¿Terminaste de llenar la encuesta?

—Sí. Lo hice hace un rato.

—Ah, ya veo. Los demás también deben haberlo hecho.

——

Tae-seok pensó: Esta persona… es un poco lenta. Muy lenta.

Los ojos de Kang Min-yong estaban hundidos, cargados de agotamiento. Por alguna razón, Tae-seok sintió un mal presagio.

Y su intuición no falló.

Uno de los mentores guía irrumpió en la habitación y alzó la voz:

—¡Señor Kang Min-yong!

—¡El-sung!

—¡Oiga! Le dije que hiciera lo de las encuestas a las diez. ¿Cómo es posible que aún no haya terminado?

—Como todos estaban durmiendo, no pude recogerlas. Las recogeré todas por la mañana.

—¡Hombre! ¿Va a actuar así desde el primer día?

—Lo tendré listo para las siete de la mañana.

—Fu-u… De acuerdo. Por ahora duerma. Duerma, y nos vemos a las siete.

Cuando el mentor se marchó, Tae-seok negó con la cabeza.

‘Señor Kang Min-yong… ¿estará bien usted solo?’

Pero no dijo nada en voz alta. Ya le había ofrecido ayuda dos veces. Sentía que, si insistía una tercera, podría dañar su relación.

Cerró los ojos e intentó dormir, pero no pudo. Los sollozos contenidos de Kang Min-yong llenaban la oscuridad de la habitación.

1.8
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