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Importante: Fusion con Manhuako

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Capítulo 11

“¿Ya te acordaste?”

Kang Min-jun me lanzó una sonrisa inquietante. Al final, incapaz de soportar la presión, no tuve más remedio que disculparme con una mueca incómoda.

—¡Jajaja! Kang Min-jun... ¡De verdad lo siento!

Honestamente, si yo estuviera en su lugar, me habría molestado muchísimo.

—Olvídalo. El idiota soy yo por haberte llamado allí.

Al ver que Kang Min-jun sacudía la cabeza mientras reflexionaba tras haberme reclamado, no pude evitar apretar los labios por la vergüenza. Una vez más, sentí que tenía clara la imagen que él se había formado de mí. Resultaba bastante humillante.

—Los tipos que bebieron lo que les diste ayer terminaron fritos.

No es que terminaran fritos, sino que debían de estar vagando entre la vida y la muerte en el mundo de los sueños. Ahora que lo pienso, a mí también me dolía un poco el estómago. Cuando puse una expresión sombría de repente, Kang Min-jun suspiró y preguntó:

—¿Qué pasa? ¿Te duele el estómago?

—Sí. ¿No hay ramen en casa?

—Espera.

Kang Min-jun se levantó primero. Busqué mis lentes, me los puse y lo seguí. Al caminar lentamente hacia la cocina y abrir la alacena, vi varios tipos de ramen. Elegí rápidamente el de mi preferencia y se lo entregué. Entonces, él soltó una risita, como si yo no tuviera remedio.

—También quiero ponerle un huevo. ¿No hay huevos en casa?

—¿Por qué me preguntas si ya tienes abierta la puerta del refrigerador?

Tenía razón. Yo ya sostenía un huevo en la mano. Kang Min-jun puso el agua a hervir y empezó a cocinar el ramen mientras yo, amablemente, le pasaba el huevo. Luego me senté a la mesa, agité una bolsa de pan de molde que aún estaba cerrada y pregunté:

—¿Puedo comer esto?

Ante eso, Kang Min-jun asintió con un gesto de fastidio.

—No es como si estuviera criando a un niño... Uf.

Sin prestarle atención, abrí la bolsa y me llevé un trozo a la boca. Al ser pan de leche, la sensación de esponjosidad era una delicia. Mientras cruzaba las piernas y me llenaba el estómago con entusiasmo, Kang Min-jun, que observaba la escena con desaprobación, dijo:

—No actúes de forma tierna.

Entonces, recordé de pronto el diálogo de un drama famoso y, con ganas de bromear, inflé las mejillas y dije con voz cariñosa:

—Gang-a no está fingiendo ser tierno, es que es tierno de nacimiento.

Kang Min-jun me miró entonces como si quisiera matarme.

—Di una sola palabra más. Si sigues hablando con voz de bebé, te mueres.

—Ay, por favor. ¿Ni una broma puedo hacer? Tienes demasiadas razones para matarme.

Qué tipo tan aburrido. Arrojé el pan sobre la mesa con irritación, fingiendo resentimiento. Kang Min-jun arqueó una ceja.

—¿De dónde sacas tanto descaro?

—Los hombres somos pura fachada.

Al escuchar mi respuesta, él simplemente sacudió la cabeza, probablemente pensando que no tenía sentido discutir conmigo, y no añadió nada más. Seguí comiendo un poco más de pan hasta que, poco después, Kang Min-jun trajo la olla entera, indicando que el ramen estaba listo. Ese tipo de verdad cocinaba muy bien el ramen. Se me hacía agua la boca con ese aspecto tan apetitoso.

Kang Min-jun me entregó los palillos.

—Come, perrito.

Con esto, realmente parecía que me había convertido en su mascota. Dije suavemente mientras me llevaba los palillos a la boca:

—¿No tienes intención de cambiar ese apodo?

—¿Por qué?

—Se siente extraño.

—¿Por qué? ¿Porque sientes que te convertiste en mi perro?

En fin, hay que ver cómo habla. Mientras yo hacía un berrinche con los labios, Kang Min-jun resopló.

—Está bien. Maltés.

—¡...!

—¿Con eso está bien?

Olvídalo. Mejor no digo nada. Me da miedo que, si sigo reclamando, salga un apodo todavía más extraño. Cuando esbocé una sonrisa sin emociones, él simplemente lo dejó pasar, no sé si por falta de tacto o porque fingía no darse cuenta. Sin embargo, me miró fijamente y agregó una frase más:

—Tú, deja de morder los palillos.

—¿Por qué?

—Se llenan de saliva, qué asco.

—De todos modos van a terminar en la boca, es lo mismo.

—Ni siquiera te has lavado los dientes, carajo.

—Tú estás igual. Estamos en las mismas, no seas tan quisquilloso. Más bien, ¿no hay kimchi?

—No hay. Trágatelo así nada más.

Qué poco delicado. No dejaba de asombrarme su actitud grosera. Aun así, ayer me sentí aliviado porque parecía que Baek Arin todavía sentía algo por él. Pero ahora mi determinación resurgía. Definitivamente no le voy a entregar a Baek Arin a este infeliz.

Sí, sí. Nada de lo que dijo So-jin era un error. Ese tipo de la facultad técnica sería más amable que él. ¿Su nombre era Nam Ji-ho? Parecía que le gustaba bastante Baek Arin. Ahora que lo pienso, me fui de allí de forma abrupta por culpa de Kang Min-jun, así que me marché sin siquiera poder despedirme bien.

En ese momento, Kang Min-jun golpeó de pronto la olla con los palillos.

—¡Ah! ¡Qué susto!

Cuando lo miré sorprendido, él arqueó las cejas.

—¿Te enojaste?

Como no estaba usando los palillos por haberme quedado sumido en mis pensamientos, debió de creer que estaba molesto. Mientras lo miraba distraídamente, él me fulminó con la mirada como si estuviera más enfadado que yo.

—¡Oye! Si no me tratas con amabilidad, ¡no voy a permitir tu relación con Baek Arin!

Ante mis palabras, Kang Min-jun frunció el entrecejo, confundido.

—¿Por qué mencionas su nombre ahora?

—A ti te gusta Baek Arin. ¿No es por eso que la llamaste ayer también?

—…….

—Para que yo les sirviera de puente.

Entonces Kang Min-jun se puso serio y, con el rostro inexpresivo, sentenció con firmeza:

—No es así.

—¿Eh?

—Desde el principio, a la única persona que quería llamar ayer era a ti.

—...¿Ah, sí?

Eso también resultaba un poco extraño. Me quedé sumido en la duda, incapaz de deshacerme de esa sensación de inquietud. Ahora que lo pienso, Kang Min-jun vino a nuestra escuela por Baek Arin. Pero, desde entonces, no lo he visto dirigirle la palabra en privado.

¿Por qué? Incluso si yo hice algo imperdonable en aquel entonces, Baek Arin hasta le dio un beso. ¿No está todo demasiado tranquilo?

Por su actitud de ayer, era evidente que ella todavía sentía algo por él. De todos modos, aunque no terminara con él, Nam Ji-ho la quería, así que no habría problema si ellos dos acabaran juntos; sin embargo, sentía una extraña inquietud. ¿Era la sensación de que me estaba perdiendo algo importante?

Me puse ansioso porque Kang Min-jun mostraba una actitud demasiado alejada de la obra original. Así que, observando sus reacciones con cuidado, pregunté:

—Oye, por cierto...

—Dime.

—¿De verdad no sientes ni un poco de atracción por Baek Arin?

Entonces Kang Min-jun respondió con firmeza, ladeando el rostro:

—Así es.

—¿Eh? Esto no puede ser.

Como no entendía nada, volví a preguntar:

—¿Por qué? ¿No es tu tipo? Tiene agallas, es bonita y se ve bien contigo.

Él respondió con una risita:

—¿Ya terminaste con tus comentarios?

—¿Eh? ¿De verdad no te gusta?

—Nunca he pensado eso. Si alguien me gusta, yo mismo lo expreso.

—Ah, ¿sí?

Bueno, es cierto que no está bien que me meta tanto. Pensé que tal vez estaba ocultando sus verdaderos sentimientos porque yo preguntaba demasiado. Entonces, su actitud me pareció razonable hasta cierto punto.

Sí, me pasé de la raya.

Mientras asentía y volvía a comer mi ramen, Kang Min-jun, sentado frente a mí, me miró de soslayo y luego levantó sus palillos para empezar a comer en silencio. Por un rato, estuvimos concentrados únicamente en nuestra comida, sin decir palabra.

Sin embargo, fue en ese momento. Un fideo de ramen que se deslizaba suavemente desde la punta de los palillos terminó uniendo sus labios con los míos. Desconcertado, apreté los dientes de inmediato para intentar cortar la delgada tira. Sin embargo, Kang Min-jun, por el contrario, devoró rápidamente el fideo que nos conectaba y se acercó a mí.

Una alarma sonó en mi cabeza y mi corazón ya latía como loco. Antes de que el pensamiento de qué estaba ocurriendo pudiera cruzar por mi mente, su mano grande sujetó la parte posterior de mi cabeza para que no pudiera escapar. De manera increíble, en un abrir y cerrar de ojos, sus cálidos labios se posaron sobre los míos. De forma ligera, pero suave y ardiente.

1.8
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