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Capítulo 20
Ante mis palabras, el tipo puso cara de pocos amigos.
—¿Qué has dicho? ¿Me estás hablando a mí? Maldito idiota.
Vaya, hay que ver cómo responde. Es increíble que estos sujetos no cambien ni una sola palabra de su repertorio.
—Sí. Tú me golpeaste primero.
—Ja, miren a este tipo. ¿Qué te crees hablándome con tanta propiedad?
—…….
—¿No vas a arrepentirte de haberme desafiado?
El sujeto me lanzó una mirada feroz, soltando una frase digna de un villano de tercera categoría. Exhalé un largo suspiro e intenté cortar su provocación.
—Ya basta. Estoy ocupado.
Para empezar, ni siquiera vine para perder el tiempo con alguien como él. Aún no he podido encontrarme con Nam Ji-ho y ya me siento agotado. Así que intenté resolverlo de la mejor manera posible, pero...
—¡Ah, carajo! ¡Este nerd de mierda! ¡¿Cómo se atreve a actuar así sin saber cuál es su lugar?!
De repente, el delincuente empezó a tener un ataque de rabia él solo. Volvió a escupir en el suelo y se lanzó contra mí con una sonrisa despreciable.
—Ya de por sí estoy que me lleva el diablo por culpa de esa perra de Baek Arin. Tú hoy te metiste con la persona equivocada.
Ahora veo que solo soy un objeto para desahogar su furia. Sin embargo, al analizar sus palabras, fruncí ligeramente el entrecejo ante el nombre familiar que escuché.
—¿Baek Arin?
¿Cómo conocía este tipo a Baek Arin? Sobre todo considerando que no es un nombre tan común. Si un estudiante de la Técnica Daeyeong la conocía, solo había dos posibilidades: o era su exnovio, Byeon Tae-yang, o el segundo protagonista, Nam Ji-ho. Pero no había forma de que Nam Ji-ho fuera tan patético, por lo que la probabilidad de que fuera el primero era muy alta.
Mientras tanto, el delincuente lanzó un puñetazo hacia mí.
—¡Hoy te mueres!
Ante eso, una sonrisa sin fuerzas cruzó mis labios. Honestamente, una provocación así me resultaba un chiste. En mi mundo original, yo era instructor de Taekwondo, cinturón negro cuarto dan. No tengo ninguna razón para ser derrotado por un extra que ni siquiera figura entre los personajes principales de esta novela.
Sujeté el brazo del tipo que volaba hacia mí con ligereza y lo retorcí. Luego interpuse el pie y lo hice caer estrepitosamente al suelo.
—¡Aaaaaah!
De inmediato se escuchó el grito del delincuente, cargado de exageración. Pero incluso sintiendo ese dolor, parece que le quedaba algo de vergüenza, porque en cuanto notó las miradas a su alrededor, empezó a soltar excusas.
—¡Y-yo...! ¡Te de-dejé ganar!
Sí, cómo no.
—Ya que fuiste tan amable, aprovecha y sigue tu camino.
Ante mis palabras, el rostro del tipo se deformó aún más por la frustración. Se levantó de golpe y empezó a desahogarse con los que estaban cerca.
—¡Ah, carajo! ¡¿Qué miran?! ¡¿No van a mover la vista?! ¡Los voy a destrozar!
Mientras tanto, una multitud de curiosos empezaba a reunirse alrededor. Aunque resultaba un poco cruel: nadie intentaba detenerlo. Si yo fuera el Baek Gang-a original, ya me habrían dado una paliza. Claro que, para empezar, el Baek Gang-a original ni siquiera tendría motivos para estar aquí.
En ese momento, uno del grupo del delincuente habló:
—Tae-yang, simplemente deja a ese tipo en paz. De todos modos, es un nerd de la Yeondu.
Pero él resopló y, por el contrario, estalló de rabia.
—¡Cállense! ¡¿No ven que este imbécil me provocó primero?!
Mira quién lo dice. Viéndolo así, parece que Baek Arin tiene los estándares por los suelos. Mira que salir con un tipo al que le falta un tornillo como este. Definitivamente, comparado con él, Kang Min-jun estaba en un nivel celestial. Aun así, por si las dudas, decidí ponerlo a prueba.
—¡Oye, Byeon Tae-yang!
—¡Ah, carajo! ¡No me llames por mi apellido!
Byeon Tae-yang me lo confirmó por completo. Sin embargo, el tipo, que respondió por el impulso del momento, se detuvo de repente. Parecía que hasta ese instante no había sentido el déjà vu por mi actitud. Arqueó las cejas y preguntó con duda:
—Pero, maldito idiota, ¿cómo sabes mi nombre?
Respondí sin dudar:
—Porque soy el hermano mayor de Baek Arin.
Al escucharme, un brillo sombrío se extendió por la mirada del sujeto.
—Ja, carajo. ¿Tú también te crees mucho confiando en Kang Min-jun? En fin, esa hueca de Baek Arin sí que sabe seducir a la gente.
—…….
—No pasó mucho tiempo desde que la dejé y ya atrapó a Kang Min-jun. Tenía mucho tiempo que no veía a ese tipo protegiendo tanto a una mujer.
—…….
—Al principio pensé que era mentira. Pero me sorprendió bastante que ayer me viniera a dar una advertencia.
Mientras más escuchaba a Byeon Tae-yang, una sonrisa gélida se extendía por mis labios. Ahora las piezas sueltas del rompecabezas encajaban perfectamente. Me preguntaba cómo fue que Baek Arin terminó saliendo con Kang Min-jun; resulta que este pervertido fue el que fungió perfectamente como Cupido para la relación de esos dos.
Si no fuera por este sujeto, tal vez habría podido unir a Nam Ji-ho con mi hermana. Al llegar a ese pensamiento, la sonrisa desapareció por completo de mi rostro.
—Fuiste tú. El pedazo de idiota que arruinó magníficamente todos mis planes.
Parece que mi aura no era normal, porque Byeon Tae-yang se sobresaltó por un momento. Pero como no quería perder, protestó:
—¿De qué hablas? Maldito imbécil.
Probablemente este tipo con memoria de pez ya olvidó que hace un momento le retorcí el brazo. Lo miré con frialdad y le mostré silenciosamente el dedo medio.
—Ya basta. Solo ataca. Primero vas a recibir unos cuantos golpes de mi parte.
De todos modos, Baek Gang-a siempre ha sido un estudiante modelo. No pasará nada si le doy una lección a este tipo.
—¡Ja, este maldito hijo de...! ¡De verdad...!
Irritado por mis palabras, Byeon Tae-yang lanzó un puñetazo de nuevo, visiblemente furioso. Fue justo en el momento en que yo me disponía a contraatacar. Antes de que pudiera moverme, una mano neutralizó ese golpe con facilidad.
—¿Acaso no te dije que vivieras como si estuvieras muerto?
Una melodiosa voz de barítono resonó en mis oídos. Solo entonces dirigí mi mirada hacia un lado. Al confirmar quién era la persona que me había protegido, no pude evitar quedarme asombrado.
Un llamativo y deslumbrante cabello rubio con piercings, combinado con unos misteriosos ojos café claro y una apariencia refinada como la de un joven noble. Todo esto acompañado de un físico superior. Era un chico tan guapo que me quedé embobado mirándolo sin darme cuenta.
—Vuelves a molestar frente a mis ojos.
Si solo juzgamos por su apariencia, parece un chico cálido, pero su personalidad es completamente gélida. ¿Será por eso? El rostro de Byeon Tae-yang, que hace un momento no dejaba de provocarme, se había puesto pálido. Hace rato hablaba con prepotencia, pero ahora era como si le hubieran sellado los labios y no pudiera articular palabra.
Aunque sentí indignación por su actitud anterior, me sentí satisfecho al ver a Byeon Tae-yang con esa expresión de estar a punto de desmayarse.
—Responde.
Apenas dijo unas palabras, pero Byeon Tae-yang se encogió notablemente.
—E-eso... ¡No es que haya querido causar problemas a propósito! E-ese tipo... fue el que me provocó primero.
Byeon Tae-yang, que se volvió extremadamente educado de repente, intentó culparme de la situación. Pero era una excusa sin sentido. Para empezar, ¿quién fue el que provocó a alguien que estaba tranquilo? En ese momento, el chico guapo que observaba a Byeon Tae-yang con mirada fría soltó una frase cortante:
—Discúlpate. Te doy tres segundos.
—¿Eh?
—Tres.
—¡E-eso! ¡Yo de verdad...!
—Cero.
Dicho esto, dejó a Byeon Tae-yang fuera de combate en un instante. A diferencia de su apariencia refinada, es un tipo muy aterrador. Ni siquiera pude ver la velocidad con la que lanzó el golpe. El cuerpo de Byeon Tae-yang, que salió volando por el aire, cayó estrepitosamente al suelo, doblado a la mitad como una computadora portátil. Se sentía un poder inmenso en él, tanto que dolía solo de verlo.
Una atmósfera pesada que congelaba el aire. Inconscientemente tragué saliva. Desde que él apareció, sentí que los alrededores se sumieron en un silencio sepulcral. Con este tipo de presencia... no hay forma de que sea un personaje ordinario.
Byeon Tae-yang, que hasta hace un momento me gritaba con arrogancia, olvidó incluso la vergüenza y terminó aferrándose a mi pierna para empezar a disculparse.
—¡Lo siento! ¡De verdad lo siento! ¡Perdóname!
La imagen de Byeon Tae-yang era realmente lamentable. Si llegaba a este extremo, no podía no aceptar su disculpa. Finalmente, cuando mi corazón se ablandó y respondí con un sí, él se retiró rápidamente con su grupo como si estuvieran esperando esa señal. Entonces, como si se hubieran puesto de acuerdo, la multitud que estaba alrededor también se dispersó rápido.
¿Eh? Pero el ambiente se siente extraño. Instintivamente, mi mirada se dirigió hacia el gafete del chico guapo.